Marca personal

Deja de explicar lo que haces. Empieza a explicar lo que aportas

La mayoría de los profesionales describen su trayectoria de la misma manera: funciones, cargos, tareas. El mercado no evalúa tareas. Evalúa impacto.

Bea Yrala · 4 min de lectura · 24 de marzo de 2025

Tienes años de experiencia. Has trabajado en proyectos relevantes, has aprendido mucho y has dejado huella en cada empresa por la que has pasado. Pero cuando alguien te pregunta qué haces… no sabes muy bien por dónde empezar. O peor: lo explicas tan largo y tan técnico que ves cómo el interés de la otra persona se va apagando a mitad de la frase.

Esto no es un problema de confianza, ni de timidez, ni de falta de méritos. Es un problema de enfoque. Y tiene solución.

El error más común al explicar tu carrera

La mayoría de las personas describen su trayectoria de la misma manera: "He trabajado en…", "Me encargaba de…", "Mis funciones eran…"

Es la respuesta automática. La que aprendimos sin darnos cuenta. Pero esa forma de hablar tiene un problema fundamental: describe actividades, no resultados. Enumera lo que hiciste, no lo que transformaste.

Y el mercado, cada vez más saturado de perfiles similares sobre el papel, no premia a quien más tareas ha acumulado. Premia a quien más claro tiene qué problema puede resolver y para quién.

Por qué el CV no es el punto de partida

Solemos creer que para posicionarnos profesionalmente necesitamos tener el CV perfecto. Así que lo actualizamos, lo reformateamos, añadimos palabras clave… y seguimos sintiéndonos igual de invisibles.

El problema es que el CV es un documento de registro, no un documento de posicionamiento. Registra dónde has estado, pero no comunica por qué deberías estar en el siguiente lugar. Para eso hace falta algo previo: saber articular tu propuesta de valor.

Las tres preguntas que sí te posicionan

Antes de tocar tu LinkedIn o actualizar tu CV, responde estas tres preguntas con honestidad:

Pregunta 1

¿Qué problema sabes resolver mejor que la mayoría?

Pregunta 2

¿En qué tipo de situaciones o contextos aportas más valor?

Pregunta 3

¿Qué cambia concretamente cuando tú estás en ese rol?

Estas tres preguntas no buscan que construyas un relato bonito. Buscan que identifiques tu propuesta de valor real: aquello que te hace reconocible y memorable para quien te necesita.

Cómo construir tu propia frase de valor

No existe una fórmula única, pero sí hay una estructura que funciona como punto de partida para la mayoría de los perfiles:

Estructura base

"Ayudo a [tipo de persona o empresa] a [resolver qué problema] cuando [en qué contexto], gracias a [qué habilidad diferenciadora]."

Esta estructura te obliga a nombrar a quién ayudas. Eso es clave. Una propuesta de valor que habla para todo el mundo no llega a nadie. Cuanto más específico seas, más fácil será que esa persona te recuerde cuando te necesite.

No te preocupes si al principio tu frase suena forzada o incompleta. Lo normal es que la primera versión no sea la definitiva. Se trata de empezar a pensar en esos términos y afinar con el tiempo.

Si tuvieras que explicar en una frase lo que aportas… ¿qué dirías?
Esa pregunta, bien respondida, puede cambiar cómo te perciben, cómo te buscan y cómo te valoran.

Aprende a comunicar tu valor desde dentro

En Rescata tu Valor trabajamos en 7 días los fundamentos de tu propuesta de valor profesional, tu narrativa y cómo aplicarla en CV, LinkedIn y entrevistas.

Ver el programa
B

Bea Yrala

Co-fundadora de Despierta Tu Talento. Especialista en posicionamiento profesional y claridad de carrera para mujeres con experiencia que quieren avanzar con propósito.

Seguir leyendo

Claridad profesional

No sabes qué quieres… pero sí sabes más de lo que crees

Bienestar laboral

Cuando el trabajo te hace dudar de ti

Empleabilidad

5 señales de que tu perfil profesional no está comunicando tu valor